Lo que escribiré a continuación, lo descubrí viendo -a través de la web- como otros probaban el servicio en streaming de videojuegos de Google, que salió el pasado 19 de noviembre y te permite jugar títulos de gran presupuesto, sin discos o descargas, consolas o PC. Es un servicio, al que han denominado Stadia, que está en la nube y transmite todos los juegos que hasta ahora ha adquirido; apuntando a ser algo así como el Netflix de los gamers.
Sin embargo (y por más interesante que parezca), si esperas que se vea o funcione tan bien como una PC gamer de alta gama e incluso una consola, pues te equivocas. Y es que posiblemente para que te diviertas de verdad y sin desconexiones, necesitarás de una óptima conexión a internet. Algo que no siempre es posible.
Te lo explico. Para acceder al servicio, además de ese importantísimo factor, necesitas además comprar la versión de Stadia de lanzamiento en cualquiera de sus dos ediciones Founder’s o Premiere de $ 130, que viene con un Chromecast Ultra (especialmente actualizado) y un controlador oficial. El gamepad Stadia es bueno, eso sí: simplista, con bordes redondeados y desencadenantes gordos y elásticos. Completamente funcional, como debe ser un buen control.

Los gamepads Bluetooth como DualShock 4 y Xbox One Elite, en cambio, también funcionan en computadoras portátiles y teléfonos, pero no en la TV, al menos no en su totalidad o de forma óptima.
El controlador Stadia se conecta al Chromecast Ultra a través de WiFi, lo que permite un juego sin ataduras en la sala de estar. Un punto a su favor para una noche relajante.
Para jugar en un teléfono, tableta, computadora portátil o PC, el gamepad oficial debe estar conectado físicamente (por ahora). Y no me molesta.

No obstante, si me lo preguntan, no jugaría ninguno de estos títulos de manera competitiva. Y es que dado que Stadia funciona a través de WiFi (no datos móviles, Stadia no te permite jugar aún así pero de seguro pronto lo estaremos haciendo), la experiencia va a diferir drásticamente para cada usuario, dependiendo de su situación de conectividad.

En mi casa, generalmente controlo velocidades de descarga de 30 a 40 Mbps, cuando Google recomienda 35 Mbps para reproducción 4K y 10 Mbps para 720p. Podría entonces probarlo, siempre que se den las circunstancias adecuadas.

Cuando Google reveló Stadia, prometió un mundo de magia de transmisión de juegos 4K impulsada por Internet. Incluso habló de transmisiones 8K. Sin embargo, sus acciones desde el debut han socavado muchas de estas promesas.

Veamos algunos:

Los Chromecast Ultras existentes (los que no hayan sido comprados en el paquete) no admitirán Stadia.
La tasa de éxito de Stadia variará dependiendo de las condiciones de internet hiperlocales de cada jugador. Eso no es alarmismo indebido; es solo cómo funciona el servicio.
Es por eso que Google ha limitado el tamaño del grupo de acceso con cada movimiento desde que reveló Stadia.

El sistema es frágil y nuevo, y probablemente no pueda manejar una avalancha de jugadores a la vez. Entonces, en lugar de lanzarse en vivo con un servicio de suscripción en línea que funciona con dispositivos y datos móviles existentes, Google aumentó el precio de admisión, retrasó la capacidad de invitar amigos e hizo del hardware un componente clave y restrictivo de un servicio que se supone que debe ser todo acerca de la nube.

Mientras tanto, Google tiene razón en que los jugadores casuales no quieren gastar entre $ 300 y $ 500 en consolas. Pero tampoco quieren gastar $ 60 en software. Claro, podrían comprar Red Dead o FIFA. Pero esa audiencia está acostumbrada a obtener juegos gratis en dispositivos móviles.

Por lo tanto, Google Stadia podría funcionar, pero en realidad no importa.